sábado, 26 de abril de 2014
Viento.
domingo, 30 de marzo de 2014
Invisible.
Despacio. Duérmete. No despiertes.
Déjame salir.
Sólo necesito verte soñar con dejar de latir.
Observar detenidamente la capacidad que tienes de renunciar a dejarlo todo. Haré que cualquier soplo de viento se convierta en hoja afilada, que tú misma utilizarás de prenda. Vestirás tela de indiferencia, porque nadie se parará a romperla. Sin luna que te guíe, sin rumbo, sin cielo como meta. Te daré como compañera una de mis mejores sombras, que utilizarás como única salida. Carecerás de esperanza pero te quitaré cualquier hoja dejándote ver gente que en realidad no quiere oír tu respirar, lo que te impedirá, con falsos caminos, dejar de latir. Verás la muerte reflejada en un intento de ver luz. Todo camino se desvanecerá, toda ayuda se convertirá en cepo, quedarás tú sola, lamiéndote las heridas.
Sólo necesito verte morir.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Sombras.
¿Por qué? Siempre he defendido la tolerancia de los diferentes tipos de cuerpo. Pero me importa. Y no es nada insignificante. Mi autoestima se sumergía hacia el infierno y las ganas de ir con ella aumentaban. Podía quedar algo de esperanza entre los pétalos marchitos. Algo que me impedía terminar completamente. Eso debo buscar, ese superviviente que salió cuerdo de la guerra, que es lo único que vale la pena. Algo por sonreír. Ese horrible sentimiento ha engullido cualquier tipo de sentimiento visible hacia la gente. Y eso me duele más que nada. Dudo de todo. No sé cuál reflejo es el verdadero, si la gente me tiene algo de cariño, si por dentro doy tanto asco como me lo doy a mí misma, si molesto, si realmente podré subir a respirar y si me estoy metiendo en el laberinto del que nunca sospeché.
martes, 18 de marzo de 2014
Pequeñas.
Estaba tan perdida que se desorientaba entre las pequeñas gotas de lluvia que abrazaban el cristal de su ventana. Pequeña. Impotente. Nada. Podrían bailarla a su elección, se dejaba guiar por esos remolinos que pasaban por su vida. Siempre se había guiado por el viento, ahora tocaba luchar en contra. Cerraba los ojos. Los abría y veía un colibrí. Sencillo. Sin cadenas al espejo. Cerraba los ojos. Abanicaba sus pestañas y aparecía una rata callejera. Solo podía desplazar ese trozo de sacapuntas, aquel objeto infantil se había convertido en su salida de emergencia. Cerraba los ojos. Un colibrí al menos. Al más no había suerte. Una sucia cucaracha había infectado el cristal. Sus asquerosas patas rechinaban, riéndose de ella. Las justificaciones que salían del bicho la golpeaban hasta dejarla tirada en el suelo. Aquella horrible criatura tenía razón. Si aparecía más que el colibrí sería que el espejismo era ese que tanto ansiaba. Esperanza falsa. Si no se quería ella, ¿cómo pretendía que lo hiciera alguien? Su exterior estaba podrido y dentro de ella, sus flores se marchitaban por momentos y con ellas, los bichos se multiplicaban. Las pequeñas sombras se dirigían hacia lo único valioso que encontraban en ella, un anillo de plata que siempre llevaba en su dedo corazón. Plata. Les repelía. Daban pasos atrás y salían por aquellas líneas. Aquellos dibujos en su piel. Invitaban a repasarlas.
sábado, 8 de marzo de 2014
Cristales.
Se cae en pedazos, las poquitas estructuras que han sobrevivido a la guerra deciden caerse y no queda nadie para evitarlo. La guerra sigue en pie, las grandes batallas han dejado cicatrices y los bombardeos acabaron con toda esperanza. Todos aquellos demonios y sombras solo pensaban en destruir completamente aquel pequeño mundo creado a base de sueños, cuyo material se había esfumado. Era una ciudad desierta. Sin sueños. Sin la mínima esperanza de se volviera a repoblar. Sin vida.
miércoles, 19 de febrero de 2014
Tú.
Después de una larga serie de decepciones, te das cuenta de muchas cosas que habías oído muchas veces pero, como no las habías experimentado no podías darte cuenta de ellas. Hace tiempo, perdí a una de mis mejores amigas, por razones desconocidas. Cambió y me metí en peleas y otras idioteces que hace la gente, por su culpa. Creí que era ella. Me quedaba mi "mejor amiga" desde los tres años. Eso pensaba. Nunca la había tenido. Porque, al fin y al cabo, contadas personas no te utilizan con fines propios. No seas buena persona. Te pisotearán y traicionarán y todo lo que haga falta para salvarse el culo. Lo fui. Fui ingenua. Imbécil.Te ves incapaz de ser cruel, pero no te das cuenta de que lo están siendo contigo y les recompensas con tu ayuda. Nunca, y cuando digo nunca, es nunca, confíes en nadie. Absolutamente nadie. La gente solo piensa en sí misma. Si piensa en ti es porque está cegada con el querer, pero tarde o temprano eso se acabará y te terminarán dando la patada. Te sentará como una garra estrujándote el pecho. Lo sé porque lo he terminado asumiendo después de no creerlo durante varias ocasiones.Duele. Darte cuenta de que la gente no te quiere cuando tú les das todo tu cariño.
Duele cerciorarse de que te han utilizado, cuando tú solo querías estar a su lado.
Duele que les importes lo que viene siendo nada, cuando les has prestado toda tu ayuda y comprensión posible.
Hace daño ser una ingenua.
martes, 18 de febrero de 2014
Me gustaría hablar de mí, de ahora, en esta fase de cambio y, sobre todo, desconcierto. Un tema, digamos, que no suelo hablar. Mí. En donde habito. Mi envoltura. No consigo entender, por qué, si me siento vacía me preocupo de mi apariencia. Será mi ser, el superviviente que salió cuerdo de la guerra. Algo normal en mi edad. Sinceramente, no sé mi opinión. Mi mente me quiere matar. Al mirarme al espejo siento un instinto de morir. Lo odio. ¿Pero, Celia, si tienes mayores preocupaciones, qué haces preocupándote de algo tan simple? No lo sé, pero me parece tan ridículo...Mi humor cambia y mis demonios se alimentan de esto. Pienso, sabes por lo que ha pasado cierta persona y lo entiendes perfectamente, ¿por qué te estás metiendo en esta mierda? Me gustaría saberlo. De lo que soy consciente es de mi inconformidad con mi cuerpo. Joder, Celia, ¿te das cuenta de lo primaria que estás siendo? Por favor, qué vergüenza. He adelgazado tres kilos. Necesito más, inconscientemente. Pero todo está controlado. Solo necesito unos kilos menos, pongamos quedarme en los cincuenta. No voy a caer, sería muy simple. Además, no podría volver a subir, no con todas estas cadenas arrastrando tras de mí. ¿Cómo quererme si por mi culpa todo está saliendo mal?¿Qué diría esa niña que dedicaba sus días a sonreír e intentar dibujar una a todo el mundo? La he decepcionado. Lo siento. Joder, perdonadme. Siento a los que he amargado el día. Siento estorbar en todos lados. Lo siento, personita, por meterme en tu vida, formando parte de tu hermano. Siento haberme enfadado con mi hermana sin razón. Siento preocupar a mis padres. Siento preocupar a mi abuela. Siento joderlo todo, como sea. Siento ser como soy.