Después de una larga serie de decepciones, te das cuenta de muchas cosas que habías oído muchas veces pero, como no las habías experimentado no podías darte cuenta de ellas. Hace tiempo, perdí a una de mis mejores amigas, por razones desconocidas. Cambió y me metí en peleas y otras idioteces que hace la gente, por su culpa. Creí que era ella. Me quedaba mi "mejor amiga" desde los tres años. Eso pensaba. Nunca la había tenido. Porque, al fin y al cabo, contadas personas no te utilizan con fines propios. No seas buena persona. Te pisotearán y traicionarán y todo lo que haga falta para salvarse el culo. Lo fui. Fui ingenua. Imbécil.Te ves incapaz de ser cruel, pero no te das cuenta de que lo están siendo contigo y les recompensas con tu ayuda. Nunca, y cuando digo nunca, es nunca, confíes en nadie. Absolutamente nadie. La gente solo piensa en sí misma. Si piensa en ti es porque está cegada con el querer, pero tarde o temprano eso se acabará y te terminarán dando la patada. Te sentará como una garra estrujándote el pecho. Lo sé porque lo he terminado asumiendo después de no creerlo durante varias ocasiones.Duele. Darte cuenta de que la gente no te quiere cuando tú les das todo tu cariño.
Duele cerciorarse de que te han utilizado, cuando tú solo querías estar a su lado.
Duele que les importes lo que viene siendo nada, cuando les has prestado toda tu ayuda y comprensión posible.
Hace daño ser una ingenua.

