jueves, 24 de septiembre de 2015

Tiran de mis costillas al suelo
al infierno, hasta que
las rocas ceden y se vuelven líquidas,
como el universo de licor
en el que me tenías flotando. Empiezo a atravesar el cielo
hacia el muerto,
por capas.
Puedo ver como
se hunden mis dedos
en el camino hacia mi perdición,
¿o tal vez no?.
De lo que estoy
segura es que esa arena fina
que se me queda entre los pies, me está
carcomiendo,                    
arrancando la piel.
Aún se pueden ver en ella
Las hojas secas del suelo
Que quedaron disueltas en la pupila de mis ojos, sus ojos.
Desnudos con cada palabra;  
ausentes, indefensos.
Nada podía hacer más daño
que las lluvias caídas de año en año
hasta volver a sentir.
Aún queda ese viento por respirar.

Expirar.

domingo, 26 de octubre de 2014

Sedas.

Azul,
condenada a caminar
los cristales que, insensata,
construí.
Cariño,
no queda vino de primavera,
nada pude hacerte,
nada, seguir aquí.
Decía.
Que tenía el corazón
alicatado hasta el techo.
Que nadie la taparía los ojos
con tela cosida a besos.
No queda tinta.
Entre líneas
se puede apreciar el color carmín
que dejó su sangre,
al escribir sus versos.
Arrugo mi último papel
y vuelvo a intentar negar
a esa sombra tentadora
el placer de verme morir.
Aquí.
Rechacé,
mis principios.
Intenté jugar
sin mirar detrás
las imágenes que me enseñaron.
Sí jugué.
Pero como de costumbre,
perdí,
mi alma entre costuras,
llena de remiendos, sal y roturas.

lunes, 11 de agosto de 2014

Beige.

Después de todo nunca llegaré al estado de completa tranquilidad. Cuando el río fluye perfectamente, llega esa escasa lluvia de verano que hace que se convierta en una catástrofe. Nadie lo sabía. Pero nada andaba bien ahí dentro. Nada podía ser estable y todos ayudaban a provocarlo. Temor a nunca llegar a ser suficiente,  a no dar la talla para nada. Demasiados rocas para que pueda seguir una línea recta la corriente. Se debilita y cuando quiere llegar al mar, puede que sea demasiado tarde. Simplemente,  he deseado más veces morir que seguir viviendo. Esos días en los que desearías podere dar un escarmiento.  Podría tirarme horas hablando de ello, pero no se merece gastar el tiempo. [...]

sábado, 7 de junio de 2014

Sedas.

Todo soplo de viento lleva a una nube de tormenta. Debería dejar de creer en los finales felices. Aquellos que tras la tormenta llega la gran calma esperada. Esto podría ser un círculo interminable que se burla de mí.
Cuando creí que esas voces que me torturaban iban a desaparecer, se convirtieron en mis demonios.Cuando pensé que esos demonios estaban inconscientes, vuelven a despertarse con el alimento de mi madre. Cuando tuve la esperanza de que todo iba bien con él, llegaron las dudas sin sentido alguno, aproximándose su llegada. Irónico, ¿verdad? ¿Por qué iba a dudar de seguir el camino cuando debería de agradecer que no tengo que caminar entre espinos? El destino juega con todos como si de una partida de ajedrez se tratase. Nadie sabe la estrategia ni el fin del juego, pero nos mueve para ver nuestras reacciones y estudiarlas. El mío se ha regido por desilusiones y resurgimientos.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Tan.

Tramposo el que no miente cuando todos lo hacen. Entra en un bucle gris con tacto de madreperla por el que te deslizas sin punto de fin. Te preguntas qué salida tiene. Pero sigues girando en un abismo de indiferencia sin sentido aparente.

sábado, 26 de abril de 2014

Viento.

Algo la empujaba a través de aquel camino.
No sabía qué era ni qué le impulsaba a hacerlo,
se dejó guiar.
El viento coloreaba el camino que dejaba
tras ellos.
Trazos firmes, trazos sucios,
páginas sin vida, colores secos,
alguna que otra pincelada más bien marcada.
Recorría esa nada con el pecho abierto,
buscando la manera de ser.

domingo, 30 de marzo de 2014

Invisible.

Despacio. Duérmete. No despiertes.

Déjame salir.

Sólo necesito verte soñar con dejar de latir.
Observar detenidamente la capacidad que tienes de renunciar a dejarlo todo. Haré que cualquier soplo de viento se convierta en hoja afilada, que tú misma utilizarás de prenda. Vestirás tela de indiferencia, porque nadie se parará a romperla. Sin luna que te guíe, sin rumbo, sin cielo como meta. Te daré como compañera una de mis mejores sombras, que utilizarás como única salida. Carecerás de esperanza pero te quitaré cualquier hoja dejándote ver gente que en realidad no quiere oír tu respirar, lo que te impedirá, con falsos caminos, dejar de latir. Verás la muerte reflejada en un intento de ver luz. Todo camino se desvanecerá, toda ayuda se convertirá en cepo, quedarás tú sola, lamiéndote las heridas.
Sólo necesito verte morir.